La distribución empieza en la vivienda

Mide el espacio y señala las zonas que deben seguir abiertas. Después localiza agua, desagüe y extracción, y anota si se podrán estudiar cambios de instalaciones. Un plano sin esos condicionantes puede llevar a una cocina bonita que no está resuelta.

Define también cuántas personas cocinarán, si necesitas una mesa y cómo se conecta la cocina con otras habitaciones. La misma forma puede funcionar muy bien en una vivienda y resultar incómoda en otra.

Compara las tres formas

FormaQué puede aportarQué estudiar
LinealUna composición sencilla sobre una pared.Superficie entre zonas y reparto de columnas.
En LDos tramos y una zona central más abierta.Encuentro de esquina y recorrido entre tareas.
En USuperficie y mobiliario en tres lados.Anchura interior, aperturas y cantidad de esquinas.

Estas descripciones no fijan un tamaño mínimo universal. La viabilidad depende del proyecto, de los muebles y aparatos elegidos y de la circulación que necesites.

Qué debe resolver una cocina lineal

Evita juntar las columnas sin revisar qué superficie queda disponible. Ordena la secuencia de uso y reserva una zona principal de preparación. Una cocina lineal puede resultar cómoda cuando cada elemento tiene un papel claro.

Si añades una mesa enfrente, comprueba el paso con las sillas ocupadas. Si añades una isla, estudia qué aporta además de imagen: almacenaje, apoyo o asientos. El segundo elemento debe mejorar el uso de la primera línea.

Cómo valorar las esquinas de L y U

Una esquina no se aprovecha automáticamente mejor por instalar un mecanismo. Compara el acceso que ofrece con el espacio que ocupa y con las opciones de almacenaje de los tramos vecinos. A veces un reparto distinto aporta cajones más útiles.

En U, revisa dónde te colocarás al cocinar y cómo abrirán las puertas enfrentadas. No midas únicamente la distancia entre frentes cerrados: la cocina también debe funcionar con un cajón o el lavavajillas en uso.

Compara dos planos con las mismas prioridades

Anota en cada alternativa dónde guardarás la compra, prepararás la comida y recogerás la vajilla. Marca también qué ve la persona que entra y si se mantiene acceso a ventanas y puertas. Esa comparación explica mejor las diferencias que una lista de módulos.

Con COSTAHAUS puedes estudiar la distribución antes de elegir todos los acabados. Una vez que el plano responde a tus hábitos y al espacio, los materiales tienen una base clara sobre la que trabajar.